noviembre 20, 2009

SUPLICIO ESCARLATA

Por temor al abandono, nunca se atrevió a manifestarle lo cansada que estaba de vivir tras el fantasma de su anterior mujer. Cabizbaja y con una falsa sonrisa, recibía con resignación la lluvia de críticas que su inconforme compañero lanzaba sin reparo a cualquier hora del día.


De hecho, parecía que había aprendido a vivir pensando que Mariela era mil veces mejor en la cama y en la cocina; que sus conversaciones resultaban más amenas e inteligentes, que tenía 5 cartones enmarcados que evidenciaban su inminente superioridad, que su andar era elegante y su gusto demasiado fino y que su experiencia en la vida la hacían una mujer demasiado interesante.


Pero cada comentario, en vez de llenarla de odio, causaba una profunda envidia que le hacía desear cada noche convertirse en la perfecta Mariela. Pero era imposible, parecerse a su hermana nunca fue su mayor virtud.

1 comentario:

  1. y quien es bueno en eso... tu protagonista debia saber... q nunca sera como su hermana en lo MAS MINIMO...

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