noviembre 17, 2015

DESPEDIDA

"Es la última vez" me dices mientras clavas tu mirada sobre mi desnudez y pretendo creer que así será. Decidida a no contradecir tu convicción de acero, te sigo y afirmo que es nuestra última vez justo cuando mi sexo se derrite ante tu virilidad.

En medio de gemidos intento sonar creíble, parecer segura, ocultar cualquier indicio de lo fácil que sería reincidir. Trato de engañarme y de pensar que aunque no disfrute más de tu perfección, estaré bien.

Créeme, esta y todas las demás, serán demostraciones del esfuerzo que haré para no buscarte más. Prometeré ser de otros y en medio de cada orgasmo juraré que te olvidaré.

No importa,  querido, mentiré al respecto una y otra vez. Planeo decir lo que quieres escuchar mientras mis piernas se adueñan más de ti.

noviembre 15, 2015

ALEATORIO

Despertó en su caja de cristal, sintiéndose segura una vez más, a salvo de todo lo que la rodeaba, convenciéndose de lo feliz que la hacía tener un plan que ejecutar a diario. Desde allí los veía a todos ir por ahí con sus caóticas vidas y se sentía aliviada por no ser una de ellos.

De repente apareció. No era más que un simple espectador que jamás se inmutó por agrietar su guarida y aún así tenía la capacidad de arrebatarle la calma.

Nunca supo los motivos que la empujaron a ir tras él e intentar mezclar sus existencias. Solo se armó de valor y mientras sus piernas temblaban avanzó...

Salió de la caja y vivió.

abril 12, 2014

ESPEJISMO

Abría un poco los ojos para que no se notaran las lágrimas que estaban a punto de caer. Cabizbaja, pensaba que quizás se hubiese equivocado. Mientras él se aferraba a su brazo para no tropezar y balbuceaba palabras imposibles de entender, ella se aferraba a la creciente ilusión  con ese que tanto la hacía sonreír. A fin de cuentas, resultaba más placentero imaginar sus cuerpos fundirse en un juego sin fin que lidiar con el beodo con el que había decidido pasar el resto de su vida.

febrero 12, 2014

¿QUIÉN...?

A pesar de haber agotado todos los recursos, me pedía que lo intentáramos una vez más, por el niño. Odiaba que siempre usara esa razón para hacerme desistir de separarnos. Por años fue lo mismo, peleábamos una o dos veces por semana, yo me entusiasmaba a hacer maletas y devolverme temporalmente a casa de mis padres y ella lo despertaba, lo hacía llorar y me hacía dudar. En esas me tuvo hasta que el niño dejó de serlo, fue a la universidad y de la nada llegó un día con cara de haberse tirado el semestre a decirnos que debía hablar con nosotros. 

En ese entonces, me tenía harta. Lo único que hacía era irse de tragos con los amigos y cuando estaba en casa era el televisor quien ocupaba mi lugar en su mente. Estuve en ayuno por varias semanas y decidí que lo mejor era regalarlo, pero compró otro. Siempre amenazaba con irse como un cobarde en lugar de quedarse a luchar por sacar adelante a nuestro hijo. Todo el tiempo pensé que tenía otra y que era esa la razón por la que me rechazaba, como si le diera asco. Lo peor fue cuando Carlitos fue a la universidad, jamás estuvo ahí para ver el demonio que tenía nuestro hijo dentro y la clase de amigos con que se juntaba. El niño nos sentó un día, después de comer porque tenía algo importante que hablar con nosotros. 

¡Me salió marica el pelao! ¿Qué mierda hice para que mi único hijo me pagara así? La culpa es de ella, se la pasaba todo el día en la Iglesia y cuando no estaban las amigas escandalosas que tenía orando y gritando pendejadas en el nombre de Jesús para que yo dejara de hacer esto o empezara a hacer lo otro. Carlos Andrés  intentó hacerme entrar en razón, me dijo que no era culpa de nadie, que simplemente le gustaban los hombres y ya. Pero no me podía permitir esa vergüenza. Una familia de abogados no podía darse el lujo de tener una pasarela en lugar de una oficina seria y de prestigio.

Carlitos es gay. Hubiese preferido que nos dijera que había preñado a alguien, pero no. En él había un espíritu de homosexualidad que obviamente era culpa de Carlos. No estuvo ahí el tiempo suficiente para criarlo conforme a la Palabra de Dios, para enseñarlo a ser un hombre o, simplemente, para detectar a tiempo su mal. Mi vida se derrumbó y recordé todas las veces que a punta de gritos lo despertábamos de tanto pelear y él se quedaba mirando lejos, como si entendiera más que nosotros las cosas de la vida. Los odio a los dos. No sé por qué Dios me castiga así.

Mis papás están enfermosDijo Carlos Andrés antes de pedirle al pastor permiso para retirarse.

enero 22, 2014

NO SE VAYAN A VIVIR CON SU PAREJA (II)

Logras rehabilitarlo. Ya no fuma, no toma, no sale sin ti. Dejó de ser un pollerón y, gracias a Dios, todavía no conoces a tu suegra. Le cambiaste el closet, le botaste el bóxer raído que se ponía con tanta frecuencia, dejó de comer con cuchara, es más cariñoso contigo, ya no escucha a Ricardo Arjona. Ha cambiado por ti y para ti y eso te encanta. Cuando crees que todo va perfecto, te encuentras con que aún queda trabajo por hacer: se suena la nariz en la calle, le tienes que pedir que haga algo más de tres veces para terminar haciéndolo tú, deja la estufa sucia cuando cocina y, lo que se ha convertido en tu peor enemigo, deja su cabello por todas partes. Cuando estás sola en la casa es imposible no recordarlo mirando al piso, abriendo la nevera, doblando la ropa. En todas partes encuentras hebras de su melena, pero lo que más te enoja es encontrar una maraña en el desagüe del baño, agacharte, botarlos, para al día siguiente encontrar nuevamente el mismo espectáculo. Le gritas y deja de hacerlo por unos días. A la semana, nuevamente ocurre. Hay días en los que no sabes si detestarlo o destetarlo -o doblar un periódico y pegarle- y... te resignas.

Es hombre. No va a cambiar.

enero 07, 2014

V

Te levantas pensando que, nuevamente, te toca ir a cumplir horario en ese trabajo que has aprendido a detestar. Ese mismo que te quema profesionalmente y que sólo es una solución temporal a la que accediste esperando que saliera algo mejor. Recuerdas tu horrible perfil de recién egresado y te conformas un poco con pensar que la quincena se acerca. Aún así, no eres feliz. Hay días en los que llegas, das los buenos días y te provoca salir corriendo hasta desgastar los zapatos. Decides no ir. De curioso, abres páginas de ofertas laborales y evitas las lágrimas al ver que los que te gustan, no te sirven, los que te sirven, no pagan bien y los que pagan bien, no te gustan. "¿Para qué estudié esta carrera de mierda?" Te lo preguntas una y otra vez, sin encontrar respuesta satisfactoria. El ocio te gana y descubres que tu pareja, a pesar de todo el tiempo juntos, no deja de mentir a sus padres con respecto a la relación que lleva contigo. "Mi suegra no gusta de mí. Al menos una opinión menos que aguantarme." Sonríes aliviado. Tu mente empieza a divagar y bajas de la nube en la que te encuentras justo cuando notas que tu jefe te ha estado llamando. Ignoras las llamadas y decides que es un buen día para hacer uso del paupérrimo sistema de salud al que aportas felizmente.

diciembre 12, 2013

HOGAR

Hace unos días decidí perdonarte y empezar de cero, por enésima vez. A simple vista, todo marcha bien, sin embargo soy yo quien en silencio se va a dormir recordando toda la mierda que hiciste y todas las lágrimas que me sacaste. Quisiera gritarte lo mucho que te odio por haberme hecho sufrir sin yo merecerlo pero quizás tu argumento sea que yo lo permití. Te amo, pero creo que me aburrí de creerte. He notado tu cambio y lo mucho que has mejorado pero prefiero extrañarte. ¿Me devuelves las llaves?

noviembre 23, 2013

ALLÁ

Una discoteca es un lugar extraño para conocer a alguien. Digo. La música, que especialmente no es de tu preferencia. Los peinados, que seguramente tomaron horas para ser armados, deshechos por el sudor. La avalancha de poses para obtener infinidad de comentarios en las fotos. En fin, todo. Todo eso que nunca antes calificó como una opción de diversión para ti y que, de repente, estás haciendo sencillamente porque tu pareja de dejó y la sociedad indica que debes salir de la rutina para olvidar. Sientes que no perteneces a ese ni a ningún otro sitio y estás a punto de tirar la toalla con esa faceta divertida y descomplicada que pretendes mostrarle a quienes te rodea y, de repente, ahí está.

Le ves, de forma descarada y con firme intención de hacerle notar tu mirada y, cuando menos lo esperabas, te encuentras cerca a su oído, hablando estupideces para ahogar el sonido de aquello que ni en pesadillas escucharías. Te gusta, sin saber por qué y, al parecer, le gustas. Entras en conflicto con tu conciencia y discutes los pro y los contra de llevarte a esa persona con la que llevas no más de una hora hablando a tu casa porque, sin más razón que la improvisación, se acaba de convertir en una necesidad para ti.

Pasan los días y tratas de ignorarle. A ratos no puedes creer que entre tragos haya terminado en tu cama. Vuelve a pasar, una y otra vez. Hablan y deciden dejar que todo fluya con total libertad y sin ponerle nombre a las cosas, porque lo menos que buscas es otro enredo en tu vida. Siguen de acuerdo al plan.

De un momento a otro está dentro de ti y te dice que no quiere que seas de más nadie. Lo piensas durante unos segundos y te das cuenta que encontraste tranquilidad a su lado.

***

...Y pensar que le encontraste en una discoteca.

noviembre 03, 2013

CLAVOS

Esa vuelta de "más vale malo conocido que bueno por conocer" definitivamente, no aplica en cuestiones amorosas. Lo digo por ti. Lo digo por mí. Incluso, lo digo por muchas otras cosas. Lo digo, de hecho, por la irresponsabilidad de nuestros actos. Por lo fáciles que fuimos y por la promesa rota de "sólo por una noche". Lo digo por el enredo evidente que armamos al cambiar sesiones de sexo salvaje por caricias inesperadas. Me parece, incluso, que también es por lo sencillo que resultó ignorar casi todo y dejarme llevar por una de esas sonrisas que nadie más debe notar.

No te amo y quizás esto no sea nada. Pero amo esa 'nada' que hacemos cada vez que nos juntamos. 

octubre 20, 2013

CARTA A MI PRÓXIMO NOVIO

Hola, querido.

Sé que me has visto por ahí. Te han cautivado mis encantos y quieres algo conmigo. Algo que quizás empezará como una vaina sin compromisos y terminará por enredarnos el día menos pensado. Bueno, las cartas sobre la mesa. No quiero que te asustes, pero hay cosas que espero de ti:

1. Que te guste el fútbol y no deportes maricas como el tenis, el golf o la natación
2. Que no pidas cervezas femeninas cuando salgas conmigo para evitar confusiones a los meseros.
3. Que te caiga bien mi mamá y que la tuya no sea una maldita bruja.
4. Que seas presentable en todos los entornos.
5. Que tengas iniciativa para todas y cada una de las cosas que hagas en tu puta vida.
6. Que leas algo más que un TL o la pantalla de inicio de tu Facebook.
7. Que seas inteligente pero fácil de manipular.
8. Que no tengas ex novias psicópatas.
9. Que no te guste el reggaeton.
10. Que te guste ver torneos de poker.
11. Que tardes en arreglarte menos tiempo que yo, aunque yo sólo tome 10 minutos para quedar regia.
12. Que jamás claves la cabeza en tu teléfono mientras te hablo.
13. Que me invites a mesas de fritos en lugar de restaurantes a donde va la gente a buscar material para Instagram.
14. Que no le tengas miedo a los bordillos.
15. Que no hables después de un polvo y me dejes dormir.
16. Que te guste oírme cantar vainas de Paulina Rubio mientras hago oficio.
17. Que no veas televisión nacional.
18. Que no me despiertes mientras hablo dormida.
19. Que ninguna de tus acciones me haga sentir que tomé una mala decisión al elegirte.
20. Que existas.

¿Sabes? En realidad puedes ignorar todo lo anterior. Lo único que te pido es que jamás hagas miserable mi existencia y me daré por bien servida. No tardes mucho que el ejemplar que tengo ahora está próximo a expirar. ;)