
marzo 05, 2010
...MOR

febrero 24, 2010
SEGUNDO ANIVERSARIO
Mientras estaba en labores culinarias, revivió el día que descubrió su infidelidad y se llenó de odio; por un momento quiso dejar todo a un lado y asombrarla con el armario vacío. Pero fue incapaz. Mauricio era un hombre dependiente y de corazón blando, que a menudo recordaba la desidia de su madre tanto que prefería pasar por alto una traición prematura a estar el resto de su vida lejos de su mujer.
febrero 04, 2010
CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD...
Cerró los ojos y recordó a su madre decirle que no era bueno jugar con tijeras. Por un instante sintió que volvía a aquellos días en los que su mayor preocupación era elegir con qué muñeca jugar. Recordó la parte feliz de su infancia y dejó salir un par de lágrimas mientras se esforzaba por no ser descubierta. Pese a sus esfuerzos, los sollozos fueron ganando fuerza hasta convertirse en un lamento amargo que acabó con el sueño y la tranquilidad de la mujer con la que compartía la cama.noviembre 20, 2009
SUPLICIO ESCARLATA
Por temor al abandono, nunca se atrevió a manifestarle lo cansada que estaba de vivir tras el fantasma de su anterior mujer. Cabizbaja y con una falsa sonrisa, recibía con resignación la lluvia de críticas que su inconforme compañero lanzaba sin reparo a cualquier hora del día.
De hecho, parecía que había aprendido a vivir pensando que Mariela era mil veces mejor en la cama y en la cocina; que sus conversaciones resultaban más amenas e inteligentes, que tenía 5 cartones enmarcados que evidenciaban su inminente superioridad, que su andar era elegante y su gusto demasiado fino y que su experiencia en la vida la hacían una mujer demasiado interesante.
Pero cada comentario, en vez de llenarla de odio, causaba una profunda envidia que le hacía desear cada noche convertirse en la perfecta Mariela. Pero era imposible, parecerse a su hermana nunca fue su mayor virtud.
noviembre 01, 2009
CARCINOMA TERMINAL
Lo que nunca se atrevio a decir fue que, igual que él, moría de celos esa noche en la que el azar los unió por última vez.
octubre 07, 2009
LÍBIDO PUERIL
septiembre 28, 2009
VIDA SIN OBRA DE UNA RAPSODA ASFIXIADA
Creció con ese deseo que abrazaba cada uno de sus huesos y le impedía hacer otra cosa en la vida distinta a cantar, tanto así que ni el cáncer pudo frustrar su ilusión…
Esa mañana de abril, una multitud conformada por familiares, amigos y conocidos atiborraban la sala 3 de la funeraria para darle, en medio de lágrimas, un último adiós al silencioso cuerpo que yacía en el floreado ataúd.
septiembre 11, 2009
LISA
Los primeros meses fueron de felicidad, para ella y para quienes la rodeaban. Fueron perfectos hasta que la eterna solterona de la familia recibió un ramo de rosas diario durante 40 días. Todos se acercaban, llenos de curiosidad, para averiguar la identidad del remitente y, de paso, para comentar unos con otros quién podría haberse fijado en semejante esperpento.
Con la correspondencia llegaron las cartas; incomparables documentos delicadamente elaborados, hechos a la medida de los gustos de Lisa: una réplica de su letra y de su repertorio, con los colores que a ella le gustaban, con aromas que la hipnotizaban… Fue ahí cuando la especulación se convirtió en el pan diario y los comentarios relacionados con su cordura estaban en boca de todos. “El tío no es de aquí”. “Se trata de una broma”. “Ha de ser tuerto, ciego o cojo”. “Es un enfermo terminal”. “Es otra mujer”. Las extrañas, e incluso graciosas, teorías se convirtieron en el pasatiempo predilecto de familiares, parientes, vecinos y amigos. Todos llegaban a la misma conclusión: la interrupción del tratamiento había hecho flaquear la sensatez de Lisa, al punto de enviarse flores, escribirse cartas e inventarse un enamorado para sacudir la soledad de su imagen.
Lisa siempre se cuidó de andar en boca de la gente y ser tildada de loca la consumió. De hecho, la mató. Pero más aun, la tristeza que se apoderó de su ser al darse cuenta de lo subestimada que era en asuntos del corazón, el ser creída incapaz de encontrar un alma gemela que la amara y la aceptara con virtudes y defectos.
Para sorpresa de todos, al séptimo día el rezo de la novena fue interrumpido por una llamada. La madre de Lisa quedó paralizada al escuchar al otro lado de la línea a un tipo con acento extranjero que decía llamarse André, preguntar por Lisa.
agosto 20, 2009
CANCIÓN DE CUNA
En esos momentos ella deseaba matarlo con sus propias manos, desbaratar su peinado y desfigurar con sus uñas su cara, a fin de hacer coincidir su apariencia física con su alma. Él, por su parte, quería dar vuelta atrás al tiempo y recoger sus palabras, sus esfuerzos, sus detalles, su amor, incluso su odio; anhelaba otra vida, una lejos de ella. Pero se hizo imposible hacer realidad sus fantasías y se olvidó de todo al clavar su mirada en las pupilas del niño asustado que los observaba desde el lado contrario de la habitación.
junio 16, 2009
DAMISELAS EN APUROS
Las tardes pudieron despedirse de la zozobra y conocieron por primera vez en tanto tiempo el sosiego, la quietud propia del silencio causado por la partida de un ser inescrupuloso, incapaz de pasar por alto sus pretensiones, por mínimas que fueran. El cadáver de la puta del barrio había sido encontrado en el callejón de la otra cuadra.
El soldadito de plomo llegó demasiado tarde a la función. Cuando apareció en escena, su acompañanta yacía en el sillón, con un espejo en una mano y una leve sonrisa en el pálido rostro desfigurado por sus uñas. Todo carecía de sentido… Cinco minutos después, todo tenía sentido. La mujer, cansada de ser vista como un objeto, se dio por vencida y desistió en la búsqueda de aquella persona que la viera como un ser humano. Ingenuamente, consideró el sacrificio de su rostro de porcelana para no ser vista, nunca más, con deseo. Aquella desdichada, asediada por la tristeza recordó y enumeró las humillaciones, recordó el día que fue despojada de su dignidad y se dio cuenta que el respeto por sí misma se había ido, poco a poco, con las lágrimas de antaño. Por tal razón quiso morir, pero fue incapaz de acabar con su vida. La mujer vivió el resto de sus días abatida, tratando de recuperar un poco de su felicidad, pero le fue imposible. Ya era muy poca cosa para merecerla.
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La anciana fue alcanzada por una lluvia de piedras. Se dio vuelta para observar la niñez de ahora. Sacó el manojo de llaves. Entró a la casa de ventanas blancas y paredes que, años atrás lucieron un amarillo tan radiante como el sol. Cerró la puerta y ya a salvo, sollozó. Luego, gimoteó amargamente. La bruja del barrio tenía sentimientos y por eso, de repente, no podía dejar de llorar. La octogenaria mujer se culpaba una y otra vez por sus errores. Recordó. Recordó y sufrió. Sufrió por sus memorias. Sufrió por su soledad. La tristeza la inundó hasta el atardecer, cuando tuvo que pararse del mecedor a tomar las tabletas vespertinas que la mantenían con vida.
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La desconsolada madre se culpó durante todo el funeral. Se escabulló entre los familiares, allegados y amigos del difunto y se encerró en el baño. Después de unos cuantos golpes contra la pared de enchape azul cielo se preguntó en qué había fallado. No encontró respuesta alguna. Concluyó haber desempeñado un buen rol en la crianza de aquel ingrato joven que hoy ya no estaba a su lado y se tranquilizó cuando decidió culpar al ausente padre, a las malas compañías, a todos a su alrededor. De esa manera alivió su dolor y pudo salir nuevamente a recibir abrazos acompañados de cientos de condolencias provenientes de los malhechores que hicieron de su vida un infierno al quitarle un pedazo de su alma.